¡Exigen que Messi no juegue la final del Mundial! ¿Por qué? ¿Lo castigará la FIFA? Aquí lo que debes saber
La celebración de Argentina tras su pase a la final desató un fuerte conflicto internacional. Políticos británicos exigen a la FIFA sanciones severas y exclusiones por una pancarta sobre las Islas Malvinas.
La polémica estalló tras la semifinal cuando los jugadores argentinos celebraron portando una pancarta política. El mensaje declaraba abiertamente que las Islas Malvinas son argentinas, desatando la furia internacional. El gobierno británico no tardó en reaccionar e instó a la FIFA a investigar inmediatamente a los futbolistas. Peter Kyle, secretario de Negocios de Reino Unido, calificó este comportamiento como algo totalmente inapropiado.

La tensión escaló cuando líderes políticos británicos exigieron castigos deportivos mucho más drásticos. Ed Davey solicitó formalmente que los jugadores involucrados sean excluidos de la gran final contra España, entre ellos Lionel Messi, LoCelso, entre otros. Como precedente, citó las recientes suspensiones impuestas a Morata y Rodri por cánticos sobre Gibraltar. Leandro Paredes rompió el silencio asegurando que en el campo también jugaban por quienes sufrieron aquel conflicto.

El historial disciplinario de la FIFA contempla sanciones severas para este tipo de manifestaciones territoriales. En el pasado, jugadores surcoreanos y federaciones como Serbia y la propia Argentina ya fueron multados. El código actual prohíbe estrictamente emitir mensajes de naturaleza política, ideológica o religiosa en eventos deportivos. Una posible sanción económica para la federación sudamericana rondaría entre los cinco mil y veinte mil dólares.

Por su parte, el presidente Javier Milei respaldó completamente la acción realizada por sus futbolistas. El mandatario aseguró que el reclamo es un sentimiento válido que comparten todos los ciudadanos argentinos. Además, intentó calmar las aguas aclarando que las celebraciones deportivas no forman parte de la diplomacia oficial. Finalmente, minimizó el riesgo deportivo señalando que el peor escenario sería afrontar una simple multa económica.


